Los estudiantes salen a la calle con estrategias claras
1/20/2006

Redacción Sociedad

El cielo de Quito amaneció oscuro. Ayer, las cenizas de las llantas quemadas y  los cartuchos de las bombas lacrimógenas estaban presentes en la calzada de la calle Vargas, frente al Colegio Nacional Mejía.
Las protestas estudiantiles no decaen. Jóvenes de entre 12 y 17 años empezaron a llegar en grupos de cinco, 10 y 20.

Unos intentaron sortear el frío de las 07:00 abrazando a sus compañeras,   otros   juntaban  piedras,  alambres y  botellas de trópico para hacer  una bomba molotov.

Los dirigentes llegaron en medio de silbos, saludos y bromas que amenizaban  el ambiente.
“Andrés, el Ministro dijo  que mañana vayas a retirar el carné. Vamos a clases que  voy a perder la prueba de matemáticas”, gritó uno de los estudiantes. Esto captó la atención de  los curiosos   transeúntes del sector Santa Prisca.  

Un dirigente  llamó al orden a  los grupos dispersos de los  colegios Mejía, Montúfar, Larrea y  Odilo Aguilar... Tan pronto escucharon  “compañeros, juntarse” se aglutinaron  en el graderío del  Mejía.

En completo silencio y disciplina  repasaron  las directrices políticas y conformaron delegaciones especiales para iniciar la jornada.

La comisión de  vanguardia encabezó la marcha. Enfrentaron   a la Policía con una lluvia de piedras, palos, bombas caseras y no faltaron grotescos  insultos.

Les recordaron  la probabilidad de que el pasaje del transporte público suba a 30 ctvs. de dólar.

La comisión de sanidad se apostó en la entrada del colegio Mejía. Los delegados de este grupo también se ubican en las esquinas para precautelar la seguridad de cualquier herido o asfixiado.

Tan pronto ubican a los afectados por los gases lacrimógenos, salen a socorrerlos con un botiquín de primeros auxilios.

La comisión de derechos humanos, en cambio,  registró el nombre, curso y colegio de cualquier alumno secundario que, por mala suerte o  condición física, cayera en manos de los uniformados.

Los dirigentes no se separaron de  sus banderas rojas y llevaban puestos  las camisetas con los símbolos de sus  planteles.

Para Andrés Quishpe, presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios (FESE), el estado es violento y el movimiento estudiantil debe responder con  la misma violencia.  

En la comisión de seguridad, altos y robustos  estudiantes  salvaguardan  la integridad de  los dirigentes de la FESE  y de la Federación de Universitarios (FEUE).

Entre sus funciones también está la de  rastrear, entre los cientos de manifestantes, a los agentes infiltrados de la Policía.

A las 10:00 de ayer,  un tanque blindado de la Policía se abrió paso entre los  estudiantes y los bañó con potentes chorros de agua. Las  piedras y el olor a gas envolvieron otra vez  el ambiente.

La organización

La iniciación. Los estudiantes se integran a la  FESE , a través de 22 consejos estudiantiles,  en donde esta organización tiene influencias. Los requisitos: ser disciplinado y asistir a las reuniones. 

La autogestión. La FESE se financia con el aporte voluntario de sus bases. La coordinación  centraliza los recursos y al mes maneja cerca de 300 dólares.   

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